Definición
La aversión a la pérdida (loss aversion) es uno de los descubrimientos empíricos más robustos y consecuentes de la Teoría de las Perspectivas (Prospect Theory) formulada por Daniel Kahneman y Amos Tversky en su artículo “Prospect Theory: An Analysis of Decision under Risk” (Econometrica, 1979) y desarrollada en Advances in Prospect Theory (1992) y en la obra divulgativa Thinking, Fast and Slow / Pensar rápido, pensar despacio (2011) de Kahneman. La teoría de las perspectivas es una alternativa descriptiva a la teoría de la utilidad esperada de Von Neumann y Morgenstern, dominante en la economía racional del siglo veinte, que había asumido que los agentes evalúan resultados en función de niveles absolutos de riqueza y que sus preferencias son consistentes. Kahneman y Tversky muestran, mediante experimentos rigurosos, que la evaluación humana no funciona así: los agentes evalúan resultados como ganancias o pérdidas respecto de un punto de referencia (habitualmente el statu quo), no como niveles absolutos; la función de valor que asignan es cóncava para las ganancias y convexa para las pérdidas; y, decisivamente, la pendiente de la función de valor es más pronunciada del lado de las pérdidas que del lado de las ganancias, en una proporción de aproximadamente 2 a 1. Esto significa que la insatisfacción producida por perder cien pesos es aproximadamente el doble de intensa que la satisfacción producida por ganar cien pesos. La aversión a la pérdida explica una amplia gama de fenómenos que la teoría racional no puede acomodar: el efecto dotación (endowment effect), por el cual valoramos más un objeto que ya poseemos que uno equivalente que no hemos recibido; el sesgo del statu quo, que nos hace preferir mantener las opciones actuales; la sobrevaloración de garantías y seguros; la resistencia a vender activos que han bajado de precio; y buena parte de los sesgos negociadores en política, salud pública y consumo. La categoría ha sido pieza fundamental para la consolidación de la economía conductual como disciplina, ha justificado políticas públicas basadas en “empujoncitos” (nudges, Thaler y Sunstein) y ha atravesado las aplicaciones contemporáneas al diseño de servicios, mercadotecnia y finanzas personales. Kahneman recibió el premio Nobel de Economía en 2002.