Definición

El dualismo cartesiano constituye una de las tesis metafísicas más determinantes de la modernidad filosófica occidental, formulada por René Descartes en las Meditaciones metafísicas (Meditationes de prima philosophia, 1641) y en los Principios de la filosofía (1644), obras redactadas en el marco del proyecto cartesiano de refundar el saber sobre bases indubitables tras el naufragio de la escolástica medieval y ante las convulsiones intelectuales provocadas por la revolución científica del siglo XVII. La duda metódica cartesiana, aplicada sistemáticamente a todos los contenidos del entendimiento hasta el punto de suponer un genio maligno omnipotente empeñado en engañarnos, encuentra su límite en la certeza indubitable del cogito ergo sum: aun cuando dude de todo, no puedo dudar de que estoy dudando, y el dudar es una modalidad del pensar, de manera que soy en tanto que pienso. A partir de esta primera certeza, Descartes reconstruye ordenadamente el edificio del saber y llega a establecer la existencia de dos sustancias absolutamente distintas y no reducibles la una a la otra: la sustancia pensante (res cogitans), cuya esencia consiste en el pensar y cuyos atributos son la conciencia, la voluntad, la duda, el entendimiento, la imaginación y la sensibilidad, todos ellos modificaciones del pensar; y la sustancia extensa (res extensa), cuya esencia consiste en la extensión tridimensional geométrica y cuyos atributos son la figura, el movimiento y las relaciones cuantitativas, todos ellos modificaciones de la extensión. Estas dos sustancias son realmente distintas porque cada una puede ser concebida clara y distintamente sin la otra, y Dios podría crear la una sin la otra. Esta partición ontológica libera el mundo material del vitalismo aristotélico y hace posible su tratamiento matemático-mecanicista propio de la ciencia moderna; a la vez, sin embargo, plantea el problema estructural de cómo puedan interactuar dos sustancias absolutamente heterogéneas en la experiencia unitaria del ser humano concreto, problema que Descartes intenta resolver mediante la hipótesis de la glándula pineal como sede de la interacción y que dará lugar a las discusiones posteriores sobre el ocasionalismo, el paralelismo y el monismo de Spinoza, Malebranche y Leibniz.

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