Definición
La tesis del holocausto como fenómeno moderno, argumentada por Zygmunt Bauman en su obra fundamental “Modernidad y holocausto” (Modernity and the Holocaust, 1989), constituye una de las intervenciones sociológicas más incisivas del siglo XX sobre la naturaleza de la modernidad y sobre la Shoah. Bauman se opone frontalmente a las interpretaciones más difundidas del genocidio nazi como episodio anómalo, patológico o regresivo respecto de la marcha civilizatoria de Occidente, ya sea la lectura psicológica que lo atribuye a una perversión colectiva alemana, la lectura teológica que lo ve como retorno de fuerzas premodernas del mal, o la lectura culturalista que lo remite a peculiaridades del Sonderweg alemán. Frente a estas hipótesis exculpatorias de la modernidad como tal, Bauman sostiene que Auschwitz no fue una desviación bárbara sino una posibilidad interna de la racionalidad instrumental burocrática moderna, condición necesaria (aunque no suficiente) para su realización. Los rasgos distintivos del holocausto —la organización burocrática eficiente del asesinato masivo, la división técnica del trabajo homicida, la distanciación moral entre burócratas y víctimas producida por cadenas de mando anónimas, la sustitución de la responsabilidad ética individual por la responsabilidad procedimental, la fantasía higienista de una ingeniería social capaz de eliminar los grupos socialmente indeseables, la neutralización lingüística mediante eufemismos técnicos como solución final o tratamiento especial— son exactamente los mismos rasgos que definen la modernidad organizacional weberiana. Bauman dialoga críticamente con Max Weber, Hannah Arendt (particularmente su noción de banalidad del mal), Norbert Elias y Raul Hilberg. Su conclusión es que la modernidad, con su ideal de sociedad como jardín racionalmente cultivado, hizo pensable, decible y ejecutable un proyecto genocida de escala industrial. El holocausto no exige explicaciones especiales sobre los alemanes; exige explicaciones sobre nosotros los modernos.