Definición
La doctrina de las ideas innatas constituye uno de los pilares epistemológicos del racionalismo moderno inaugurado por René Descartes en las “Meditaciones metafísicas” (1641), en las “Respuestas” a las objeciones y en los “Principios de filosofía” (1644). Descartes distingue tres tipos de ideas según su origen: las ideas adventicias, que proceden del exterior mediante los sentidos, como la percepción del calor o del sol; las ideas facticias, que la mente construye combinando otras ideas, como la de un centauro o una montaña de oro; y las ideas innatas, que el entendimiento posee originariamente sin haberlas recibido de la experiencia ni haberlas fabricado, como las de Dios, sustancia, alma, infinito, causalidad, número o las verdades matemáticas y lógicas fundamentales. Estas ideas innatas no son entendidas por Descartes como contenidos actualmente presentes en la conciencia del recién nacido, sino como disposiciones o facultades del entendimiento que se actualizan mediante la reflexión filosófica adecuada. Constituyen el suelo firme sobre el cual la razón puede reconstruir el edificio del saber tras la duda metódica, y su innatismo es incompatible con la pretensión empirista de derivar todo conocimiento de la experiencia sensible. La doctrina cartesiana de las ideas innatas fue desarrollada por Malebranche, Spinoza y Leibniz, quien en los “Nuevos ensayos sobre el entendimiento humano” (1704) polemizó contra Locke defendiendo un innatismo virtual bajo la fórmula nihil est in intellectu quod non prius fuerit in sensu, nisi ipse intellectus (nada hay en el entendimiento que no haya estado antes en los sentidos, excepto el entendimiento mismo). El empirismo británico de Locke, Berkeley y Hume rechazó frontalmente la doctrina, sosteniendo que la mente es una tabula rasa y que todo contenido proviene de la experiencia. Kant intentará superar la disputa con su innatismo formal de las estructuras a priori. En el siglo XX, Chomsky reactiva la tradición innatista con su hipótesis de la gramática universal, en polémica explícita con el conductismo empirista.