Definición
El materialismo histórico, expresión que Marx y Engels no emplean con frecuencia en sus propios escritos pero que la tradición marxista consagró como designación de su concepción de la historia, aparece formulado por primera vez de manera sistemática en La ideología alemana (redactada en 1845-1846, publicada póstumamente en 1932) y recibe su síntesis programática más célebre en el prólogo de la Contribución a la crítica de la economía política (1859). La tesis central sostiene que en la producción social de su vida los hombres contraen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a un grado determinado de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales, y que el conjunto de estas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se levanta una superestructura jurídica y política a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. La radicalidad del planteamiento reside en invertir la relación tradicional entre conciencia y ser, puesto que no es la conciencia de los hombres la que determina su ser, sino, por el contrario, su ser social el que determina su conciencia. Esta inversión no debe leerse, sin embargo, como un reduccionismo mecánico que anularía la eficacia de las esferas ideológicas, tal como el propio Engels precisará en su correspondencia tardía al defender la determinación en última instancia por lo económico junto con la autonomía relativa de las demás instancias. El materialismo histórico proporciona además una periodización de la historia según los distintos modos de producción, entre los cuales Marx y Engels identifican el asiático, el antiguo, el feudal y el burgués moderno, y postula que el motor del desarrollo histórico reside en la contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas y las relaciones de producción existentes, contradicción que en cierto punto se torna insostenible y desencadena una época de revolución social. Esta arquitectura teórica ha sido objeto de reelaboraciones en Antonio Gramsci, Louis Althusser y la Escuela de Fráncfort, y continúa proporcionando el marco general de la crítica marxista contemporánea al capitalismo.