Definición
La neutralidad terapéutica es una de las tres reglas metodológicas fundamentales que la primera Escuela de Milán —Mara Selvini Palazzoli, Luigi Boscolo, Gianfranco Cecchin y Giuliana Prata— formuló en el artículo Hypothesizing, Circularity, Neutrality. Three Guidelines for the Conductor of the Session, publicado en la revista Family Process en 1980. Junto con la hipotetización, que exige al equipo formular hipótesis sistémicas explícitas antes de cada sesión, y la circularidad, que estructura la entrevista mediante preguntas que exploran diferencias y relaciones dentro del sistema, la neutralidad orienta la postura del terapeuta durante el encuentro con la familia consultante. En su formulación original, la neutralidad no consiste en una supuesta ausencia de valores ni en una indiferencia afectiva del terapeuta, sino en una postura pragmática por la cual este evita tomar partido por cualquier miembro del sistema familiar, por cualquiera de las hipótesis en juego, por cualquier decisión de cambio o de permanencia, y por cualquier valoración moral de las conductas observadas. La neutralidad se juzga desde el efecto: al terminar la sesión, cada miembro de la familia debe salir con la impresión razonable de que el terapeuta no ha tomado partido a favor ni en contra de ninguno. Esta postura se apoya en la epistemología cibernética de Gregory Bateson, en la teoría de sistemas y en el intento de evitar el ingreso del terapeuta como aliado en las luchas relacionales de la familia. Gianfranco Cecchin, en una relectura crítica publicada en 1987 bajo el título Hypothesizing, Circularity, and Neutrality Revisited. An Invitation to Curiosity, reformuló la neutralidad como curiosidad epistémica, subrayando su función heurística de mantener abierto el espacio de las hipótesis. Boszormenyi-Nagy la contestó desde su ética contextual con la propuesta de multidireccionalidad de la parcialidad.