Definición
La distinción entre violencia subjetiva y violencia sistémica es una de las intervenciones más incisivas del pensamiento crítico contemporáneo de Slavoj Žižek, formulada especialmente en el ensayo Violence: Six Sideways Reflections (2008), obra en la que el filósofo esloveno articula seis miradas laterales sobre el fenómeno de la violencia y desmonta la manera en que las opiniones públicas hegemónicas la conceptualizan. Žižek sostiene que la comprensión ingenua de la violencia se organiza casi exclusivamente en torno a lo que denomina violencia subjetiva, esto es, la violencia visible ejercida por sujetos identificables (criminales, terroristas, revolucionarios, agresores individuales) contra víctimas identificables, violencia que se recorta claramente contra un fondo pretendidamente pacífico y normal. Contra esta visión, Žižek arguye que la aparente normalidad del fondo no es en absoluto pacífica, sino que está atravesada por dos formas más profundas y menos visibles de violencia. La violencia simbólica se ejerce mediante el lenguaje mismo y las categorías con que representamos el mundo, imponiendo clasificaciones, jerarquías, exclusiones y silencios que son operativos sin necesidad de agentes físicamente violentos. La violencia sistémica, categoría central de esta reflexión, consiste en la violencia estructural del sistema económico y político capitalista, violencia que produce cotidianamente hambre, muerte por enfermedades curables, marginación, precariedad laboral, destrucción ecológica y sufrimiento masivo, todo ello sin sujetos criminales identificables sino como funcionamiento normal e institucionalmente legitimado del sistema. Esta violencia sistémica no aparece habitualmente como violencia, precisamente porque constituye el trasfondo naturalizado sobre el que se recorta lo que llamamos violencia visible. Uno de los efectos ideológicos más eficaces del régimen contemporáneo consiste, según Žižek, en concentrar toda la indignación pública en los actos de violencia subjetiva (que estadísticamente producen infinitamente menos muertes que la violencia sistémica) para desviar la atención de la violencia estructural que sostiene el orden. La categoría dialoga con la violencia estructural de Johan Galtung, con el análisis marxista de la explotación y con la crítica benjaminiana de la violencia mítica, y ofrece herramientas para pensar críticamente la política mediática de la seguridad y la moral pública contemporáneas.