Definición
El yo como contexto (self-as-context) constituye una de las seis dimensiones que estructuran el hexaflex de la Terapia de Aceptación y Compromiso (Acceptance and Commitment Therapy, ACT) desarrollada por Steven C. Hayes junto con Kirk Strosahl y Kelly Wilson a partir de los años ochenta, expuesta canónicamente en el manual Acceptance and Commitment Therapy: An Experiential Approach to Behavior Change (1999) y refinada en ediciones posteriores. La ACT se apoya teóricamente en la Teoría del Marco Relacional (RFT) elaborada por el mismo Hayes, y clínicamente en el conductismo contextual y en las tradiciones contemplativas. Hayes distingue tres modos posibles en que un sujeto puede experimentar su sí mismo. El yo como contenido (self-as-content), primer nivel, consiste en la identificación del sujeto con las descripciones conceptuales que ha construido sobre sí mismo a partir del lenguaje (“soy tímido”, “soy fracasado”, “soy inteligente”), identificaciones que aunque útiles funcionalmente en muchos contextos se vuelven rígidas y limitantes cuando el sujeto queda atrapado en ellas y las confunde con su ser mismo. El yo como proceso (self-as-process), segundo nivel, consiste en la conciencia continua y flexible de los propios estados internos en curso (pensamientos, emociones, sensaciones) sin fusionarse con contenidos particulares. El yo como contexto, tercer y más profundo nivel, consiste en la perspectiva observadora estable desde la cual el sujeto experimenta el flujo cambiante de sus contenidos mentales sin coincidir con ninguno de ellos. Esta perspectiva es análoga a un cielo permanente en cuyo interior pasan nubes de distintas formas, colores y temperaturas sin que el cielo mismo se identifique con ninguna nube ni cambie por su paso. El yo como contexto se experimenta en la ACT mediante ejercicios experienciales (yo aquí-ahora, yo-tú, yo-entonces) que activan los marcos deícticos relacionales descritos por la RFT. Esta dimensión provee una base experiencial estable desde la cual el sujeto puede aceptar los contenidos difíciles sin dejarse arrastrar por ellos, defusionar las cogniciones limitantes y comprometerse con la acción valorada aun en presencia de malestar. La categoría dialoga con las tradiciones budistas de la conciencia testigo, con la fenomenología del yo puro husserliano y con las prácticas contemplativas contemporáneas.