Definición
El apego evitativo (avoidant attachment, también llamado inseguro-evitativo) es uno de los dos patrones inseguros clásicos descritos por Mary Ainsworth en la tipología derivada del procedimiento experimental de la Situación Extraña (1969-1978). Corresponde a aquellos infantes que, expuestos al estrés controlado de la separación de su figura de apego principal, manifiestan una respuesta paradójica en apariencia: exploran el entorno sin apoyarse afectivamente en el cuidador, muestran poca o ninguna perturbación visible al separarse de él, y evitan activamente el contacto durante el reencuentro, girándose, mirando hacia otro lado o continuando con el juego como si la ausencia no hubiese tenido consecuencias.
Esta ausencia aparente de malestar no debe interpretarse como salud vincular ni como autonomía precoz. Los estudios fisiológicos de Karin Grossmann y Michael Sroufe demostraron que los infantes clasificados como evitativos presentan niveles elevados de cortisol y activación cardíaca durante la separación, comparables a los del apego seguro, pero han desarrollado una estrategia sistemática de desactivación conductual de las señales de apego. Han aprendido, a través de la repetida no-respuesta o el rechazo activo del cuidador ante sus manifestaciones de necesidad, que expresar la angustia empeora la situación y compromete la proximidad mínima con la figura vincular. La supresión defensiva del sistema de apego se convierte en estrategia adaptativa dentro de una relación en la que la búsqueda directa de contacto resulta contraproducente.
El modelo operativo interno subyacente se organiza en torno a la representación de sí mismo como no merecedor de cuidado y del otro como no disponible, lo que en la adultez tiende a manifestarse en el estilo denominado desdeñoso-evitativo (Bartholomew) o dismissing en la adaptación de la Adult Attachment Interview de Mary Main: sujetos que idealizan de manera abstracta a sus figuras de crianza pero no pueden acceder a memorias emocionales concretas, valoran excesivamente la autosuficiencia y presentan dificultades para reconocer la necesidad de intimidad y para tolerarla cuando aparece. Aproximadamente entre 20 y 25 por ciento de las muestras normativas presentan este patrón; su prevalencia es mayor en culturas con normas de crianza que enfatizan la independencia temprana, como el norte de Europa, y menor en culturas de crianza más contigua.