El complejo de Edipo es una de las categorías más famosas del psicoanálisis freudiano. Aparece primero como hallazgo clínico en la correspondencia con Fliess (1897), se desarrolla en La interpretación de los sueños (1900) y se sistematiza en obras posteriores.

La estructura:

Entre los 3 y los 6 años, el niño atraviesa una fase donde:

  1. Desea al progenitor del sexo opuesto — el niño quiere a la madre, la niña al padre.
  2. Rivaliza con el del mismo sexo — quiere eliminar al competidor.
  3. Teme el castigo — el niño teme la castración por parte del padre; la niña ya se cree “castrada”.
  4. Renuncia y se identifica. Ante la angustia de castración, el niño renuncia al deseo por la madre e se identifica con el padre. Interioriza su ley: nace el superyó.

Consecuencias:

  • Formación del superyó — la instancia moral, “el policía interior”.
  • Elección heterosexual — como resolución “normal” del Edipo.
  • Base de la neurosis — cuando el Edipo no se resuelve, sus restos generan síntomas adultos.
  • Origen de la cultura — Freud generaliza en Tótem y tabú (1913): la civilización arranca del asesinato del padre primordial por los hermanos.

Críticas mayores:

  • Feminismo (desde los 1920s) — el modelo es masculinista. La niña queda como caso deficiente.
  • Bronisław Malinowski — en Trobriand las sociedades matrilineales muestran otra dinámica.
  • Lacan — reformula: el complejo de Edipo es efecto de la entrada al lenguaje y el orden simbólico. No es evento evolutivo, es estructura.
  • Deleuze y GuattariEl Anti-Edipo (1972): el Edipo no es universal, es dispositivo capitalista de captura del deseo.
  • Klein, Winnicott — foco en la relación temprana con la madre, antes del Edipo.

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