Definición

El construccionismo social en psicología es la propuesta teórica y metodológica formulada por Kenneth Gergen desde el ensayo “Social Psychology as History” (Journal of Personality and Social Psychology, 1973) y desarrollada en obras como The Saturated Self (1991), Realities and Relationships (1994) y An Invitation to Social Construction (1999). Gergen articula un giro crítico frente a la psicología social experimental estadounidense que había asumido, desde los años cuarenta, un modelo positivista según el cual la disciplina buscaba leyes generales del comportamiento humano análogas a las leyes físicas, mediante experimentos controlados y variables operacionalizadas. Gergen sostiene, contra ese modelo, que las categorías psicológicas mismas —emoción, personalidad, motivación, memoria, yo, cognición— no son entidades naturales que la psicología descubra sino construcciones históricas y culturales que emergen de las prácticas discursivas, institucionales y relacionales de comunidades específicas. Lo que llamamos “depresión”, “autoestima”, “amor romántico” o “trauma” no son universales antropológicos sino construcciones socioculturales situadas, que se despliegan de modo distinto en épocas y contextos diversos, y que se producen y reproducen mediante el lenguaje compartido y las interacciones cotidianas. El construccionismo social se distingue del constructivismo cognitivo de Piaget o de Von Glasersfeld porque desplaza el foco desde la construcción individual del conocimiento hacia la construcción colectiva mediada por la conversación. Se apoya en tradiciones filosóficas como el segundo Wittgenstein, la etnometodología de Garfinkel, la fenomenología social de Alfred Schutz y La construcción social de la realidad (1966) de Berger y Luckmann, y dialoga con el giro lingüístico y el postestructuralismo. Sus consecuencias metodológicas son amplias: los estudios psicológicos deben atender a las prácticas discursivas, a las narrativas, a los contextos culturales y a las relaciones de poder que producen los objetos que la disciplina estudia. Sus consecuencias éticas son igualmente relevantes: si las categorías psicológicas son construidas, entonces pueden reconstruirse, y el psicólogo tiene responsabilidad respecto de qué construcciones alimenta. La propuesta ha influido la terapia narrativa, la terapia colaborativa, los estudios de género en psicología, la psicología crítica y las lecturas contemporáneas sobre subjetividad neoliberal.

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