Definición

Las creencias irracionales son, en el marco de la Terapia Racional Emotiva Conductual (TREC) que Albert Ellis desarrolló a partir de 1955, aquellos supuestos rígidos, absolutistas y no verificables que el sujeto sostiene sobre sí mismo, sobre los otros y sobre el mundo, y que constituyen la causa próxima de la mayor parte de los trastornos emocionales. Ellis las distingue conceptualmente de las creencias racionales o preferenciales, que son flexibles, contextuales y compatibles con la realidad empírica. La distinción operativa entre ambas categorías se expresa gramaticalmente: las irracionales adoptan la forma de mandatos categóricos (“debo”, “tengo que”, “debería”), mientras las racionales conservan la estructura del deseo abierto (“prefiero”, “me gustaría”, “sería mejor”).

El corazón de la propuesta se articula en el llamado modelo ABC: un evento activador (A, activating event) no produce por sí mismo la consecuencia emocional (C, consequence), sino que ésta se deriva de las creencias (B, beliefs) con que el sujeto interpreta el evento. Cuando esas creencias son irracionales, la consecuencia es una emoción desadaptativa y una conducta disfuncional; cuando son racionales, aunque el evento sea adverso, la respuesta emocional resulta proporcional y funcional. Ellis identificó tres exigencias básicas que generan la mayoría de las perturbaciones: la exigencia hacia uno mismo (“debo hacerlo perfectamente”), hacia los demás (“los otros deben tratarme bien”) y hacia el mundo (“las condiciones deben ser cómodas y justas”). De estas tres exigencias primarias se derivan las cuatro derivaciones cognitivas clásicas: catastrofización, baja tolerancia a la frustración, condena global de sí mismo o de los otros y evaluación absolutista de los eventos.

El método terapéutico consiste entonces en identificar la creencia irracional (B), disputarla activamente mediante confrontación lógica, empírica y pragmática (D, dispute), y sustituirla por una creencia efectiva (E, effective new belief). La disputa no es refutación intelectual abstracta sino trabajo emocional-cognitivo-conductual sostenido. Este enfoque inspiró décadas más tarde a Aaron Beck y a la terapia cognitivo-conductual contemporánea, aunque Ellis siempre insistió en la especificidad filosófica de su propuesta, cercana al estoicismo y al pragmatismo norteamericano.

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