Definición
La concepción de la democracia como forma de vida constituye una de las tesis programáticas centrales del pensamiento político de John Dewey, formulada en obras como Democracia y educación (1916), El público y sus problemas (1927), Libertad y cultura (1939) y Creative Democracy: The Task Before Us (1939), texto este último redactado con motivo de su octogésimo cumpleaños en un contexto de emergencia de los totalitarismos europeos. Dewey rechaza reducir la democracia a su dimensión estrictamente política e institucional (sufragio universal, división de poderes, elecciones periódicas, alternancia partidaria) y sostiene que estos dispositivos, si bien necesarios, son sólo la manifestación externa de una realidad más profunda: la democracia entendida como ethos, como modo de vida asociada, como forma cotidiana de encuentro con los otros basada en la comunicación abierta, el respeto por la experiencia ajena, la disposición a modificar las propias creencias ante evidencias nuevas y la fe activa en las capacidades transformativas de la inteligencia cooperativa. Esta concepción se apoya sobre la ontología social pragmatista deweyana, según la cual el individuo humano no es una sustancia atomística prepolítica sino un producto en constante formación de sus interacciones sociales, de modo que la democracia se juega en cada situación de la vida cotidiana (la familia, la escuela, el lugar de trabajo, el vecindario, la conversación pública) donde se experimenta o se niega la posibilidad de participar activamente en la construcción de los sentidos compartidos y en la definición de los fines de la acción colectiva. La democracia como forma de vida es también democracia como método experimental aplicado a los problemas sociales, y como ideal moral que exige constantemente su renovación creativa en respuesta a las condiciones históricas cambiantes, articulando así una filosofía política profundamente pedagógica que ha marcado toda la reflexión educativa progresista del siglo XX.