Definición
El divertissement (habitualmente traducido como diversión, distracción o divertimento) constituye una de las categorías antropológicas más penetrantes de los Pensamientos (Pensées, obra póstuma publicada en 1670 a partir de los fragmentos que Blaise Pascal dejó al morir en 1662 mientras preparaba una gran apología de la religión cristiana). Pascal, matemático y físico genial reconvertido a la reflexión religiosa tras la noche del fuego del 23 de noviembre de 1654, propone en sus Pensamientos un análisis de la condición humana caracterizado por la paradoja de la grandeza y la miseria del hombre, criatura capaz de comprender el universo entero desde el infinito matemático hasta el infinitamente pequeño pero incapaz de soportar su propia condición mortal y finita. El divertissement designa precisamente el conjunto de mecanismos mediante los cuales el ser humano huye constantemente del reposo, esto es, de la confrontación silenciosa con su propia condición: el rey se rodea de cortesanos, el noble sale de caza, el mercader se ocupa de sus negocios, el sabio se dedica a sus investigaciones, y todos ellos, si se les obligara a permanecer solos en su habitación sin ocupación alguna, se sentirían insoportablemente miserables ante la conciencia insoslayable de su vacío interior, su mortalidad, su culpa y la ausencia de sentido último. Pascal argumenta con sorprendente lucidez psicológica que el hombre no busca las cosas por sí mismas sino la agitación que las persigue: no ama la caza sino el ajetreo del cazar, no ama el juego sino la excitación de jugar, y las ganancias mismas son secundarias respecto de la diversión que las procura. Esta antropología del vacío ontológico funda el diagnóstico pascaliano según el cual el hombre no puede soportarse a sí mismo sin Dios y por ello inventa incesantemente ocupaciones sustitutas que lo salvan del pensamiento de su miseria sin resolverla realmente. El divertissement prepara así el terreno para la apuesta pascaliana y para la argumentación teológica sobre la necesidad de la gracia como única vía capaz de reconciliar al hombre consigo mismo.