El estadio del espejo es el concepto que fundó la carrera teórica de Jacques Lacan. Presentado por primera vez en el Congreso de Marienbad (1936) y reformulado en 1949, articula el origen del yo humano.

La escena:

Entre los 6 y 18 meses, el niño se descubre en el espejo. Antes de esa edad no coordina motrizmente, no habla, no tiene sentido unificado de sí. Pero en el espejo se ve como una unidad, una gestalt, una imagen entera. Esa imagen es más avanzada que su experiencia real de sí mismo: es un yo prometido.

El niño se identifica con esa imagen. Nace el yo como identificación con una imagen exterior.

Consecuencias filosóficas:

  1. El yo es alienación estructural. Nace fuera de sí, en el espejo, en la mirada del otro.
  2. La ilusión de unidad. El yo se cree unificado y autónomo. Es una ilusión constitutiva.
  3. El yo es imaginario — pertenece al registro de la imagen (junto con lo Real y lo Simbólico, los tres registros lacanianos).
  4. Base de la agresividad. La rivalidad con la imagen y con los otros produce la ambivalencia yo/otro.
  5. Genealogía crítica del cogito cartesiano. El “yo pienso” cartesiano descansa sobre una identificación imaginaria previa.

Contra Descartes y Freud clásico:

  • Descartes — el yo es sustancia pensante autónoma. Lacan: el yo es imagen alienante.
  • Freud — el yo (Ich) es instancia mediadora entre ello y superyó. Lacan: el yo (moi) es agencia imaginaria; el sujeto (Je) es otra cosa, el sujeto del inconsciente.

Herencia:

  • Teoría feminista (Butler, Irigaray).
  • Estudios culturales (mirror stage aplicado a redes sociales).
  • Filosofía del sujeto contemporánea (Zizek, Badiou).
  • Psicoanálisis clínico postlacaniano.

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