Definición

La posición depresiva (depressive position) constituye uno de los dos organizadores estructurales fundamentales de la vida psíquica temprana en la teoría del desarrollo elaborada por Melanie Klein. La categoría aparece formulada de manera sistemática en el artículo “Contribución a la psicogénesis de los estados maníaco-depresivos” (A Contribution to the Psychogenesis of Manic-Depressive States, 1935) y es desarrollada exhaustivamente en la obra madura, especialmente en Envidia y gratitud (Envy and Gratitude, 1957) y en los diversos ensayos sobre la vida psíquica del lactante y del niño pequeño. Klein utiliza deliberadamente el término posición (position) en lugar de estadio (stage) o fase (phase) para subrayar que no se trata de un momento del desarrollo que quede definitivamente superado, sino de una configuración psíquica a la que el sujeto retorna periódicamente a lo largo de toda la vida bajo diferentes formas.

En el modelo kleiniano, el bebé humano organiza inicialmente su experiencia según la posición esquizoparanoide, activa aproximadamente durante los tres primeros meses de vida, en la cual el objeto primario —típicamente el pecho materno— se experimenta escindido en un objeto ideal totalmente bueno (el pecho que alimenta, calma, satisface) y un objeto persecutorio totalmente malo (el pecho ausente, negador, hostil), sin posibilidad de integración entre ambas facetas. El bebé no reconoce todavía que ambos aspectos pertenecen a una misma persona, y opera mediante mecanismos primitivos: escisión, identificación proyectiva, idealización, negación, ataques envidiosos contra el pecho persecutorio.

A partir aproximadamente del cuarto o quinto mes, y a lo largo del segundo semestre de vida, comienza la transición hacia la posición depresiva. El bebé desarrolla la capacidad de reconocer al objeto como totalidad integrada: la misma madre que a veces frustra es la que también satisface. Esta integración conlleva un descubrimiento angustiante y transformador: los ataques agresivos previamente dirigidos contra el pecho malo eran ataques contra el mismo objeto amado. La consecuencia psíquica es la aparición de la culpa (guilt) genuina y del temor por haber dañado imaginariamente al objeto amado. Klein llama depresiva a esta angustia porque su núcleo no es persecutorio —temor a ser atacado— sino preocupación por la integridad del otro y por el destino del vínculo.

La elaboración exitosa de la posición depresiva produce logros psíquicos decisivos: capacidad de reconocer al otro como sujeto distinto y valioso, capacidad de ambivalencia (amar y odiar simultáneamente al mismo objeto sin desintegrarse), capacidad de reparación (impulso a restaurar mediante amor y cuidado el daño imaginariamente causado), capacidad de simbolización (la representación mental del objeto perdido es condición del pensamiento simbólico), y capacidad de gratitud. La creatividad artística y científica es entendida por Klein como forma sublimada del impulso reparatorio nacido en la posición depresiva.

Las patologías graves se comprenden en este marco como fracasos en la elaboración de la posición depresiva o como retrocesos defensivos hacia la posición esquizoparanoide. La categoría ha sido decisiva para la escuela post-kleiniana (Bion, Winnicott, Meltzer, Segal, Britton) y para la comprensión psicoanalítica contemporánea de la envidia, el duelo y las relaciones objetales.

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