Definición
La distinción entre estática social y dinámica social constituye la arquitectura fundamental que Auguste Comte imprime a la sociología positiva, disciplina que él mismo bautiza y sistematiza en el Cours de philosophie positive (seis volúmenes, 1830-1842) y en el Système de politique positive (1851-1854). La sociología, entendida como física social, se estructura análogamente a la mecánica newtoniana: la estática estudia las condiciones de coexistencia de los elementos sociales en un momento dado, es decir, el orden; la dinámica estudia las leyes de sucesión de los estados sociales a lo largo del tiempo, es decir, el progreso.
La estática social investiga la anatomía del cuerpo social: las relaciones entre familia (unidad elemental), lenguaje (vínculo simbólico), religión (vínculo moral), división del trabajo (vínculo económico) y gobierno (vínculo político). Su hallazgo mayor es el consensus universalis: los elementos sociales guardan entre sí una solidaridad tal que ninguno puede alterarse sin repercusión sobre los demás. La sociedad no es agregado de individuos autónomos sino totalidad orgánica cuyos miembros funcionan sólo en relación con el conjunto. Este principio hace posible pensar el orden social como equilibrio complejo, no como imposición externa.
La dinámica social, por su parte, formula la célebre ley de los tres estados (teológico, metafísico y positivo) como ley general de la evolución del espíritu humano y, correlativamente, de las formas sociales que lo acompañan: teocracia militar en el estado teológico, dominio de los legistas en el metafísico, gobierno de los sabios y los industriales en el positivo. La dinámica no es progreso arbitrario sino desarrollo necesario de la estática; el progreso es el orden en marcha. Comte insiste en que orden y progreso —lema que ornará la bandera brasileña— son inseparables: el progreso sin orden es anarquía, el orden sin progreso es estagnación.
Esta división estática/dinámica es retomada, transformada o criticada por buena parte de la tradición sociológica posterior. Durkheim recogerá la idea de la solidaridad orgánica pero la reformulará morfológicamente; Spencer aplicará el modelo evolucionista de manera más radical; el estructural-funcionalismo del siglo XX (Parsons) heredará la distinción entre análisis sincrónico y diacrónico. La partición comteana permanece como uno de los actos fundacionales de la separación moderna entre estudio del sistema y estudio del cambio.