Definición
La distinción entre fenómeno y noúmeno, entre lo que aparece a nosotros y lo que sería la cosa considerada en sí misma con independencia de nuestra facultad de conocer, constituye el eje sobre el cual gira la revolución copernicana de la Crítica de la razón pura (Kritik der reinen Vernunft, primera edición de 1781 y segunda edición reelaborada de 1787). Kant sostiene que todo conocimiento humano se articula sobre dos fuentes irreductibles, la sensibilidad, cuyas formas puras son el espacio y el tiempo, y el entendimiento, cuyas categorías puras son las doce reagrupadas en las tablas de la cantidad, la cualidad, la relación y la modalidad, y que sólo puede haber conocimiento objetivo cuando ambos concurren, aplicándose las categorías a los datos suministrados por la sensibilidad. El fenómeno se define entonces como el objeto de una intuición empírica, es decir, aquello que aparece a un sujeto finito bajo las condiciones necesarias de la receptividad y de la síntesis categorial, mientras que el noúmeno se define, en su sentido negativo, como aquello que precisamente no puede ser objeto de intuición sensible y que, por consiguiente, escapa al alcance de todo conocimiento posible. Kant advierte con particular cuidado, sobre todo en la segunda edición, que no debe confundirse el noúmeno con un objeto misterioso ubicado detrás del fenómeno, puesto que semejante concepción reintroduciría subrepticiamente aquello mismo que la crítica había cancelado. El noúmeno funciona más bien como concepto límite que marca la frontera de la razón teórica e impide que las categorías se apliquen ilegítimamente más allá de su campo, precaución sin la cual la razón cae en las antinomias, los paralogismos y el ideal de la razón que ocupan la dialéctica trascendental. Ahora bien, la noción de noúmeno readquiere un peso positivo en el terreno de la razón práctica, puesto que la libertad, la inmortalidad del alma y la existencia de Dios, aunque inaccesibles al conocimiento, resultan postulados necesarios de la ley moral, con lo cual la distinción fenómeno-noúmeno articula la relación misma entre teoría y práctica en el sistema kantiano.