Definición
La categoría de objetos híbridos, o cuasi-objetos, articulada por Bruno Latour en “Nunca fuimos modernos” (1991), constituye uno de los ejes centrales de su antropología simétrica de la modernidad y de la teoría del actor-red. Latour parte del diagnóstico según el cual la modernidad se autolegitima mediante lo que denomina la Constitución moderna, un contrato ontológico y político que separa tajantemente dos regiones: la de la Naturaleza, que sería objetiva, muda, no humana y estudiada por las ciencias, y la de la Sociedad, subjetiva, humana, política y estudiada por las humanidades. Esta gran división habría instaurado dos series de prácticas complementarias: por un lado, la purificación, que asigna cada entidad a una de las dos regiones puras; por otro, la traducción o mediación, que produce constantemente mezclas entre las dos, es decir, híbridos. La paradoja moderna consiste, según Latour, en que oficialmente prohibimos los híbridos —al postular una separación estricta entre naturaleza y sociedad— pero simultáneamente los proliferamos sin cesar en los laboratorios, las redes técnicas, los ecosistemas alterados, los medios de comunicación y las controversias sociotécnicas. La capa de ozono, los priones de la vaca loca, los organismos genéticamente modificados, los reactores nucleares, los mercados financieros digitalizados o los virus emergentes son ejemplos paradigmáticos de híbridos: entidades que no pueden ser reducidas ni a la pura naturaleza ni a la pura sociedad, pues anudan indisolublemente elementos técnicos, políticos, semióticos, orgánicos y económicos. La tesis provocadora del libro es que nunca fuimos modernos precisamente porque nunca hemos logrado depurar la realidad en las dos regiones puras que la Constitución exige; hemos multiplicado híbridos disimulándolos como naturales o sociales. Latour propone una constitución no moderna que asuma explícitamente los híbridos como cuasi-objetos y les otorgue representación política mediante un parlamento de las cosas.