Definición
El fragmento DK 22 B 53 de Heráclito de Éfeso, transmitido por Hipólito de Roma en su Refutatio omnium haeresium (siglo III d. C.), enuncia una de las sentencias más densas del pensamiento presocrático: πόλεμος πάντων μὲν πατήρ ἐστι, πάντων δὲ βασιλεύς, καὶ τοὺς μὲν θεοὺς ἔδειξε τοὺς δὲ ἀνθρώπους, τοὺς μὲν δούλους ἐποίησε τοὺς δὲ ἐλευθέρους, traducible como la guerra es padre de todas las cosas, rey de todas: a unos los ha revelado dioses, a otros hombres; a unos los ha hecho esclavos, a otros libres. El pólemos al que Heráclito se refiere no debe entenderse en el sentido reducido del conflicto bélico entre ciudades o entre facciones, aunque tampoco lo excluye; el término designa más ampliamente el principio agonístico universal por el cual los contrarios luchan entre sí y por esa lucha misma generan, sostienen y distinguen los seres del cosmos. El pólemos es la fuerza cosmológica que produce las diferencias mediante las cuales el todo se articula: no hay dioses sin la separación respecto de los mortales, no hay hombres libres sin la contraposición respecto de los esclavos, no hay día sin noche, no hay caliente sin frío, no hay vivo sin muerto. Heráclito subraya en fragmentos afines —DK 22 B 8, DK 22 B 80— que lo opuesto se acuerda, y de las cosas discordantes surge la más bella armonía y que es necesario saber que la guerra es común y la justicia es discordia y todo sucede según discordia y necesidad. La tesis heraclitea invierte punto por punto la fantasía pacifista de una unidad primera indiferenciada: la realidad no es el reposo del uno indiviso, sino la tensión productiva de las diferencias en pugna. Esta cosmovisión encontró resonancia posterior en el modelo dialéctico hegeliano, en la voluntad de poder nietzscheana como agón cósmico, en la ontología antagónica de Carl Schmitt sobre lo político y en la lectura del pólemos como auseinandersetzung originario de Martin Heidegger en la Einführung in die Metaphysik (1935).