Definición

El amor como práctica política es una de las categorías centrales del pensamiento de bell hooks (Gloria Jean Watkins), desarrollada especialmente en su trilogía sobre el amor —All About Love (2000), Salvation: Black People and Love (2001) y Communion: The Female Search for Love (2002)— y anticipada en Killing Rage: Ending Racism (1995) y Teaching to Transgress (1994). Frente a la banalización sentimental que reduce el amor a intercambio emocional privado o a mercancía romántica, hooks reactiva la definición ofrecida por Erich Fromm y por M. Scott Peck y sostiene que el amor no es un sentimiento sino una elección ética sostenida: la voluntad de extender el propio ser para nutrir el crecimiento espiritual de uno mismo y del otro, que implica cuidado, responsabilidad, respeto, conocimiento, compromiso y confianza. Esta reformulación tiene consecuencias políticas directas. En primer lugar, permite denunciar el orden patriarcal, capitalista y supremacista blanco como incompatible con el amor: donde hay dominación no puede haber amor, y por eso la ausencia de amor no es un problema individual sino un síntoma estructural. En segundo lugar, coloca el amor en el centro de la ética antirracista y feminista: hooks recupera aquí la tradición del pensamiento negro estadounidense —Martin Luther King, James Baldwin, Audre Lorde, Toni Morrison— que había pensado el amor como fuerza redentora capaz de sostener la lucha por la liberación sin caer en el resentimiento. En tercer lugar, articula el amor con la pedagogía crítica: la educación como práctica de libertad, en la estela de Paulo Freire, solo es posible en aulas donde el vínculo amoroso entre docentes y estudiantes rompe la lógica bancaria y hace del reconocimiento mutuo el suelo de todo aprendizaje. hooks defiende que el amor es la política más radical porque enfrenta simultáneamente el racismo, el sexismo, el clasismo y la explotación, y porque exige una transformación subjetiva que ningún cambio estructural puede saltarse.

Pensadores donde aparece

Ver también