Definición
La artesanía intelectual es la categoría que C. Wright Mills desarrolla en el célebre apéndice de The Sociological Imagination (1959), titulado precisamente On Intellectual Craftsmanship, y que sintetiza su visión del oficio del investigador social frente al doble reduccionismo dominante en la sociología estadounidense de mediados del siglo XX: la gran teoría abstracta representada por Parsons y el empirismo abstracto centrado en la manipulación de datos representado por Lazarsfeld y el paradigma de encuesta. Mills sostiene que el trabajo intelectual serio no puede separarse de la vida biográfica del investigador ni delegarse en protocolos metodológicos estandarizados, sino que debe cultivarse como un oficio artesanal integrado en el que la lectura, la escritura, el fichado, la discusión y la reflexión personal se retroalimentan continuamente. El apéndice ofrece un conjunto notablemente concreto de recomendaciones prácticas: mantener un archivo o file personal que sirva simultáneamente de diario, cuaderno de notas, banco de citas, laboratorio conceptual y depósito de ideas embrionarias; escribir cotidianamente sin distinguir tajantemente entre borrador informal y producción académica; releer los propios archivos periódicamente para descubrir cruces inesperados; someter los conceptos a operaciones sistemáticas de comparación histórica, escalamiento espacial y desplazamiento temporal; combinar tipos ideales, taxonomías y hipótesis con estudios de caso concretos; y sobre todo mantener viva la imaginación sociológica, entendida como la capacidad de captar las conexiones entre las biografías individuales y las estructuras históricas de gran alcance. El corolario ético-político de esta reivindicación artesanal es una defensa del investigador social como intelectual público capaz de dirigirse tanto a sus colegas como al ciudadano medio, y de traducir las cuestiones personales privadas en problemas colectivos históricamente situados. El texto ha funcionado como manifiesto metodológico y como manual práctico para generaciones sucesivas de sociólogos, historiadores, antropólogos y estudios culturales, y ha sido retomado en el debate contemporáneo sobre la excesiva burocratización académica, la métrica productivista y la pérdida de agencia intelectual en la universidad neoliberal.