Definición
El chum es la categoría con la que Harry Stack Sullivan designa, en su psiquiatría interpersonal, la figura del mejor amigo o amiga preadolescente y el vínculo íntimo específico que se establece con ella entre los ocho y los doce años de edad aproximadamente, expuesta sobre todo en The Interpersonal Theory of Psychiatry (1953) y en Conceptions of Modern Psychiatry (1940). Sullivan sitúa el chum en su periodización del desarrollo interpersonal —infancia, niñez, era juvenil, preadolescencia, adolescencia temprana, adolescencia tardía, madurez— y le asigna una función evolutiva específica y decisiva. La preadolescencia se caracteriza, en su modelo, por la aparición por primera vez de una necesidad genuina de intimidad interpersonal: el niño mayor no busca ya solo compañeros de juego con quienes competir o divertirse, sino un igual con quien se pueda compartir el mundo interior, aprender a interesarse en el bienestar del otro tanto como en el propio, corregir mutuamente las distorsiones caracterológicas heredadas del entorno familiar y desarrollar por primera vez lo que Sullivan llama amor verdadero, entendido no como necesidad narcisista sino como valoración del otro como igualmente digno de consideración que uno mismo. El vínculo chum es entonces un laboratorio interpersonal donde se aprende la capacidad de amar en sentido pleno, y su ausencia o su fracaso deja marcas duraderas en la biografía emocional. Sullivan sostiene, con base en su práctica clínica con esquizofrénicos jóvenes en Chestnut Lodge, que muchas psicopatologías graves de la adolescencia y de la adultez temprana pueden rastrearse hasta la imposibilidad de haber vivido una experiencia de chum durante la preadolescencia, sea porque no hubo pares disponibles, sea porque las inhibiciones defensivas del sujeto impidieron la construcción de la intimidad, sea porque el entorno familiar patologizó los vínculos íntimos entre iguales. Recíprocamente, la posibilidad terapéutica de recuperación descansa en la reactivación tardía de vínculos análogos, y en la propia relación terapéutica leída como oportunidad de aprendizaje interpersonal. La categoría anticipa las teorías contemporáneas sobre pares como matriz del desarrollo social y emocional.