Definición
La categoría de colonialismo interno, aunque acuñada previamente por Pablo González Casanova en La democracia en México (1965) y por Rodolfo Stavenhagen en trabajos contemporáneos, adquiere en la obra de Silvia Rivera Cusicanqui una densidad histórica y política singular, particularmente en su libro fundacional Oprimidos pero no vencidos. Luchas del campesinado aymara y qhechwa 1900-1980 (1984). Rivera Cusicanqui parte de la constatación de que la independencia política de los Estados latinoamericanos respecto de las metrópolis ibéricas en el siglo XIX no supuso el fin de las estructuras coloniales, sino su reconfiguración bajo nuevas formas que mantuvieron subordinadas a las poblaciones indígenas mediante mecanismos jurídicos, económicos, culturales y epistémicos. La noción de colonialismo interno permite comprender que el Estado boliviano, y por extensión buena parte de los Estados andinos, se constituyó sobre la exclusión racializada del componente originario mayoritario de su población, cuya condición no puede equipararse con la de una minoría marginada, sino con la de una sociedad conquistada que persiste bajo la dominación de una élite criolla y mestiza. Rivera Cusicanqui articula esta tesis con una arqueología de las memorias largas y cortas de las luchas indígenas, mostrando que las rebeliones del siglo XVIII, en particular la de Túpaj Katari, y las movilizaciones caciquiles del siglo XX, constituyen un mismo proceso de resistencia frente al colonialismo interno. La productividad analítica del concepto reside además en su capacidad para cuestionar los proyectos nacional-populares que, al pretender integrar al indio en el ciudadano abstracto, reproducen paradójicamente la subordinación colonial al negarle su especificidad histórica y su capacidad de autogobierno. Frente a ello, Rivera Cusicanqui defiende la construcción de una sociedad abigarrada, plurinacional y ch’ixi, en la cual las diferencias no sean disueltas en una identidad homogénea, sino articuladas mediante negociación permanente. La categoría se distingue así de la teoría de la colonialidad del poder de Aníbal Quijano por su énfasis en la agencia de los sujetos colonizados y en las prácticas concretas de resistencia.