Definición

El proyecto de una filosofía americana constituye el hilo conductor de la obra del filósofo mexicano Leopoldo Zea, discípulo directo de José Gaos y una de las figuras centrales del pensamiento latinoamericano del siglo XX. Zea desarrolla la propuesta a lo largo de una vasta producción que incluye El positivismo en México (1943), En torno a una filosofía americana (1945), América como conciencia (1953), El pensamiento latinoamericano (1965), La filosofía americana como filosofía sin más (1969) —título programático que condensa su tesis— y Discurso desde la marginación y la barbarie (1988). Su trabajo se inscribe en la generación filosófica del exilio español que arribó a México tras la Guerra Civil y en el debate iniciado a principios del siglo XX por Alberdi, José Enrique Rodó y otros sobre la posibilidad y las condiciones de una filosofía específicamente latinoamericana.

La tesis fundamental sostiene que América Latina tiene la obligación intelectual, política y ética de hacer filosofía desde su propia situación histórica, no como copia derivada, adaptación tardía ni comentario provinciano de la filosofía europea. La filosofía europea se ha desarrollado como reflexión sobre los problemas de Europa —el problema de la fundamentación del conocimiento científico moderno, el problema del sujeto racional, el problema del Estado nacional, el problema del progreso—; sus categorías, sus preguntas, sus métodos, son respuestas a experiencias históricas específicas que no coinciden mecánicamente con las experiencias latinoamericanas. Trasladar mecánicamente las respuestas europeas a problemas americanos produce una filosofía sin arraigo, incapaz de iluminar la realidad que dice comprender.

El punto de partida obligado, según Zea, es el problema propio: la conciencia de vivir en una realidad histórica específica marcada por la conquista, la colonización, la mezcla étnica y cultural, la dependencia económica prolongada, la asimetría con las metrópolis europeas y norteamericanas, la desigualdad social profunda, la búsqueda de identidad entre modelos importados y tradiciones autóctonas. La filosofía americana no es la reflexión sobre categorías europeas aplicadas a América; es la reflexión filosófica sobre la experiencia americana en sus propios términos.

La formulación programática filosofía sin más condensa una segunda tesis igualmente decisiva: la filosofía latinoamericana no debe pedir permiso para ser considerada filosofía. No debe justificarse ante tribunales europeos, no debe demostrar que cumple criterios metodológicos ajenos, no debe complacer a instituciones académicas centrales. Es filosofía por su rigor conceptual, por su seriedad problemática, por su capacidad de dar cuenta de la realidad; y lo es plenamente sin necesidad de calificativos regionales que la subordinen. Zea polemiza aquí con posiciones que consideraban la filosofía latinoamericana como filosofía menor, secundaria o preparatoria.

La propuesta zeana se articula además con una filosofía de la historia latinoamericana que combina influencias hegelianas, orteguianas y de la filosofía de la historia de Toynbee. Zea intenta comprender el sentido histórico de América Latina como región periférica que puede convertir su marginalidad en potencia crítica, en punto de vista privilegiado para diagnosticar los límites de la modernidad occidental. En este sentido, anticipa los desarrollos posteriores de la filosofía de la liberación (Dussel, Salazar Bondy, Roig, Cerutti Guldberg) y del pensamiento descolonial (Mignolo, Quijano, Grosfoguel), aunque estos tomarán distancia crítica respecto de algunos supuestos zeanos.

El legado de Zea ha sido central en la institucionalización de los estudios latinoamericanos en México y en el mundo hispanohablante, en la fundación del Centro Coordinador y Difusor de Estudios Latinoamericanos (CCyDEL) de la UNAM y en la formación de generaciones de filósofos comprometidos con el pensar desde América.

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