Definición
El disenso (mésentente en el registro específicamente político, dissensus en su reformulación estética y epistemológica) constituye la categoría central del pensamiento político de Jacques Rancière, formulada en obras como El desacuerdo: política y filosofía (La Mésentente, 1995), El reparto de lo sensible (2000) y El espectador emancipado (2008). Rancière, discípulo díscolo de Louis Althusser con quien rompió tras 1968, articula su filosofía política en polémica con las tradiciones que reducen la política a la administración de lo común (la policía, en su terminología técnica) o a la búsqueda del consenso comunicativo (Habermas) o a la constitución del pueblo (Laclau). Frente a estas concepciones, sostiene que la política propiamente dicha es un acontecimiento raro y episódico que consiste en la irrupción de una parte de los sin-parte, esto es, de aquellos que en el reparto instituido de lo sensible no cuentan como cuentan los que cuentan, no son visibles como son visibles los visibles, no hablan como hablan los que hablan. El disenso no es simple desacuerdo sobre lo que se dice sino desacuerdo más profundo sobre lo que es hablar, sobre quiénes son sujetos capaces de palabra pública, sobre qué mundo comparten los interlocutores y qué cuentan como argumentos en él. Cuando los obreros parisinos del siglo XIX se declaran ciudadanos capaces de discurso en un momento histórico en que su condición social los reducía a herramientas parlantes, cuando las mujeres reclaman derechos políticos frente a la evidencia natural que las excluía de ellos, cuando los negros exigen ser reconocidos como plenamente humanos, se produce un litigio que reconfigura la escena misma de lo que se puede ver, decir y hacer. Esta perspectiva se apoya sobre el axioma pedagógico y político central que Rancière desarrolla en El maestro ignorante (1987): la igualdad de las inteligencias como presupuesto y no como meta, principio que rompe con toda pedagogía y toda política asentadas sobre la presunta desigualdad de las capacidades. El disenso opera así como matriz de una filosofía radicalmente igualitaria del acontecimiento.