Definición
La envidia del útero (Gebärmutterneid, womb envy) constituye una de las contribuciones más audaces de Karen Horney al debate interno del psicoanálisis y al feminismo psicoanalítico del siglo XX, formulada en ensayos como La huida de la feminidad (Flucht aus der Weiblichkeit, 1926) y en la colección La psicología femenina (Feminine Psychology, publicada póstumamente en 1967). Horney, formada en el Instituto Psicoanalítico de Berlín y luego emigrada a Estados Unidos por la persecución nazi, articula desde mediados de los años veinte una crítica sistemática de la teoría freudiana de la sexualidad femenina, particularmente de la tesis según la cual la niña, al descubrir la ausencia de pene, desarrolla una envidia del pene (Penisneid) que constituye el motor estructurante de su desarrollo psíquico y que la condena a una feminidad definida por la falta, la castración y la subordinación estructural respecto del varón. Horney propone, mediante un giro simétrico y provocador, la hipótesis de la envidia del útero como envidia constitutiva del varón hacia la capacidad femenina de gestar, parir y amamantar, capacidad de la que el varón carece anatómicamente y frente a la cual desarrolla defensas culturales masivas: la sobrevaloración cultural de los logros masculinos como compensación simbólica de la carencia procreativa, la devaluación de la mujer y de sus capacidades, la apropiación institucional de los productos culturales, la construcción religiosa y filosófica de figuras masculinas creadoras (dios padre, demiurgo, artista genial). Esta reformulación no pretende meramente invertir los términos sino desnudar el sesgo androcéntrico de la teorización freudiana clásica: si la envidia del pene se postuló como universal femenino a partir de observaciones clínicas realizadas por analistas varones sobre mujeres burguesas vienesas de fin de siglo, su universalización pretendida ocultaba tanto su condicionamiento cultural específico como su función ideológica al naturalizar la subordinación femenina como consecuencia de una supuesta carencia biológica. Horney articuló así una de las primeras críticas feministas internas al psicoanálisis y anticipó muchos desarrollos posteriores del pensamiento sobre género y psique.