Definición
La ética desde la víctima constituye la contribución programática del filósofo argentino-mexicano Enrique Dussel al pensamiento ético contemporáneo, formulada de modo sistemático en su obra monumental Ética de la liberación en la edad de la globalización y de la exclusión (1998), síntesis de una trayectoria intelectual iniciada con las Filosofía de la Liberación (1977) y prolongada en la Política de la Liberación (2007, 2009). Dussel, uno de los fundadores del movimiento de la Filosofía de la Liberación latinoamericana en los años setenta y figura central del pensamiento decolonial contemporáneo, articula su ética en diálogo crítico simultáneo con las tres tradiciones dominantes de la reflexión moral moderna: la ética kantiana del imperativo categórico universalizable, la ética discursiva habermasiana de la comunidad ideal de comunicación, y la ética utilitarista consecuencialista, todas ellas insuficientes según Dussel para dar cuenta de la asimetría constitutiva entre quienes gozan de las condiciones materiales para participar en la argumentación moral y quienes han sido sistemáticamente excluidos de ellas por el sistema-mundo capitalista, patriarcal y colonial. La ética desde la víctima parte de un principio material irrenunciable: el criterio último de validez de toda norma no es su universalizabilidad formal ni su consenso comunicativo ideal sino la producción, reproducción y desarrollo de la vida humana concreta, criterio que se aplica primeramente a las víctimas, entendidas como aquellos sujetos, individuales y colectivos, cuya vida ha sido negada u obstaculizada por el sistema vigente (los pobres del capitalismo, los pueblos colonizados, las mujeres del patriarcado, las minorías racializadas). Este principio material se articula con un principio formal discursivo (la comunidad simétrica de argumentación) y con un principio de factibilidad, dando lugar a un sistema ético tripartito que Dussel elabora en detalle. La ética adquiere entonces un momento crítico irrenunciable: toda norma, institución o sistema que sistemáticamente produce víctimas resulta injustificable en su totalidad, y la liberación de las víctimas mediante su irrupción organizada en la historia (los movimientos populares, las luchas de emancipación) constituye la exigencia ética central del presente histórico. Esta arquitectura ha influido decisivamente sobre la filosofía política latinoamericana y sobre el pensamiento decolonial global.