Definición
La distinción entre idem e ipse constituye una de las contribuciones filosóficas más originales de Paul Ricoeur al problema de la identidad personal, formulada sistemáticamente en “Sí mismo como otro” (Soi-même comme un autre, 1990), obra que reúne las Gifford Lectures pronunciadas en Edimburgo en 1986. Ricoeur parte de la constatación de una ambigüedad fundamental en la noción moderna de identidad, presente ya en el uso latino de los términos idem e ipse. La identidad como idem, que Ricoeur llama identidad-mismidad, designa aquello que permanece idéntico a sí mismo a lo largo del tiempo, en el sentido de invariabilidad numérica, cualitativa y sustancial: un objeto material es idem cuando conserva sus propiedades esenciales a través del cambio. Aplicada a las personas, esta noción de identidad conduce a la búsqueda de un sustrato invariante —el alma cartesiana, el yo trascendental kantiano, el carácter psicológico estable— que garantizaría la mismidad del sujeto. La identidad como ipse, en cambio, que Ricoeur llama ipseidad o identidad-selfhood, no exige la invariabilidad sustancial sino que se articula en torno a la capacidad del sí mismo para mantener su palabra, para asumir su historia, para prometer y responder por sí a lo largo del tiempo pese a los cambios y transformaciones. La ipseidad es la identidad del quién, no del qué; su modelo paradigmático es la promesa, ese acto por el cual el sujeto se compromete a mantenerse fiel a sí mismo en el tiempo aunque cambie, y responde por ello ante otro. La mediación entre idem e ipse la realiza para Ricoeur la identidad narrativa: es contando la propia vida como historia que el sujeto articula la permanencia del carácter (idem) con la fidelidad a la palabra dada (ipse). Esta distinción tiene enormes implicaciones para la ética (la responsabilidad no exige un yo sustancial), para el psicoanálisis (el sujeto puede transformarse manteniendo su identidad) y para la teoría de la persona jurídica. Dialoga con Aristóteles, Locke, Kant, Heidegger y Levinas.