Definición
El justo medio (mesótes), tal como Aristóteles lo elabora en el libro segundo de la Ética a Nicómaco (compuesta hacia el 335 a.C.), constituye la estructura característica de las virtudes éticas (aretaí ethikaí), aquellas disposiciones estables del carácter que se adquieren mediante la habituación y que conciernen a la parte no plenamente racional del alma. Aristóteles sostiene que cada virtud del carácter se sitúa entre dos vicios opuestos, uno por exceso y otro por defecto, ambos igualmente reprobables aunque de manera distinta, mientras que la virtud consiste precisamente en la mediación acertada entre esos dos extremos. Los ejemplos que Aristóteles despliega en el libro segundo y en los siguientes ilustran la estructura con precisión: el valor es el medio entre la cobardía por defecto y la temeridad por exceso; la generosidad es el medio entre la avaricia y la prodigalidad; la afabilidad es el medio entre la adulación y la aspereza; la modestia es el medio entre la vanidad y la humildad excesiva. Este esquema podría inducir a la confusión de que el justo medio sería una simple mediocridad aritmética entre extremos, interpretación que Aristóteles descarta con particular cuidado al precisar que el medio es pros hemás, es decir, relativo a nosotros, y no katà tò prágma, esto es, respecto de la cosa misma. La cantidad correcta de valor, de comida o de indignación no puede fijarse de una vez para siempre mediante una regla aritmética, sino que debe ajustarse a la persona particular, a las circunstancias concretas, al fin perseguido, al momento oportuno (kairós) y a la manera adecuada de la acción. Esta ajustabilidad requiere la intervención de la sabiduría práctica (phrónesis), virtud intelectual que discierne en cada situación cuál es el término medio efectivamente virtuoso. Aristóteles añade además una precisión importante al reconocer que no todas las acciones ni todos los afectos admiten un justo medio, puesto que ciertas acciones son en sí mismas viciosas, como el homicidio, el adulterio o el robo, y no puede haber una manera correcta de cometerlas. El justo medio se distingue así claramente de un cálculo neutralizante y funda una teoría de la virtud como disposición estable adquirida mediante la práctica, teoría que ha vuelto a ocupar un lugar central en la ética contemporánea con la recuperación aristotélica emprendida por Alasdair MacIntyre y otros autores contemporáneos.