Definición

El término nirvāṇa en sánscrito, nibbāna en pali, procede de la raíz verbal nir-vā-, que significa apagar o soplar hacia afuera, como la extinción de la llama de una lámpara cuando cesa de recibir combustible. La imagen constituye la metáfora rectora del concepto en el budismo temprano transmitido por el canon pali de los Nikāya y por el Dhammapada, atribuidos a la enseñanza de Siddhartha Gautama, el Buda histórico, hacia el siglo V a. C. El nirvana no designa un lugar celestial ni una sustancia trascendente, sino el cese completo de las tres raíces de la insatisfacción existencial (dukkha) enumeradas en la doctrina de las Cuatro Nobles Verdades: el apego o codicia (lobha), el odio o aversión (dosa) y la ignorancia u obnubilación (moha). Al extinguirse estos tres fuegos, el proceso de agregados (khandhā) que sostiene la ilusión del yo (anatta) deja de reproducirse en el ciclo del renacimiento (saṃsāra) gobernado por la ley del karma. La tradición distingue el nirvāṇa con residuo (sopadhiśeṣa), alcanzable en vida por el arahant que se ha liberado de las aflicciones pero sigue habitando un cuerpo, del nirvāṇa sin residuo (nirupadhiśeṣa) o parinirvāṇa, que sobreviene en la muerte del liberado. La interpretación del contenido positivo del nirvana ha sido objeto de una intensa tradición hermenéutica: contra la reducción nihilista que lo asimila a la aniquilación pura, los textos canónicos advierten explícitamente que se trata de una realización inefable que trasciende las categorías del ser y del no-ser. El Mahāyāna, con Nāgārjuna en el Mūlamadhyamakakārikā (siglo II d. C.), radicaliza la lectura al identificar nirvāṇa y saṃsāra en el plano de la vacuidad (śūnyatā), y el zen coreano y japonés reelabora el término en clave de despertar súbito (satori).

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