Definición

La noción de semejanzas de familia (Familienähnlichkeiten), introducida por Ludwig Wittgenstein en los parágrafos 66 y 67 de las Investigaciones filosóficas (1953), constituye una herramienta conceptual mediante la cual el filósofo austríaco desmonta la exigencia esencialista de definir cada concepto por un conjunto de propiedades necesarias y suficientes compartidas por todos sus miembros. Wittgenstein propone como ejemplo paradigmático el concepto de juego y pide al lector que examine si existe algo común a todos los juegos, a saber, los juegos de tablero, los juegos de cartas, los juegos de pelota, los juegos olímpicos y los juegos infantiles, para constatar mediante la observación cuidadosa que no encontraremos una propiedad presente en todos ellos sino más bien “una red compleja de semejanzas que se superponen y entrecruzan; semejanzas a gran escala y a pequeña escala”. Wittgenstein compara esta estructura con el modo en que se organizan los parecidos entre los miembros de una familia, cuyos rasgos —estatura, color de ojos, forma de la nariz, modo de andar, temperamento— se combinan de manera cambiante sin que exista ningún rasgo compartido por todos, y sin embargo, permiten reconocer a los individuos como pertenecientes a la misma familia. Esta estructura no es en absoluto imperfecta ni provisional a la espera de una definición más rigurosa, sino la forma efectiva en que operan la mayoría de nuestros conceptos, y en particular los conceptos más ricos y flexibles del lenguaje ordinario. La consecuencia filosófica de esta observación es doble. En primer lugar, invalida el proyecto socrático de buscar la esencia común oculta detrás de la multiplicidad de los usos, proyecto que atraviesa toda la tradición desde los diálogos de Platón hasta las filosofías analíticas del siglo XX. En segundo lugar, obliga a reconocer la extensión abierta de nuestros conceptos, cuya frontera no está determinada por una regla previa sino que se traza en el uso mismo y puede ser extendida creativamente en función de las necesidades expresivas. La noción ha sido reapropiada productivamente en la filosofía de la ciencia, en la estética contemporánea y en la teoría de categorías cognitivas, particularmente en los trabajos sobre prototipos de Eleanor Rosch.

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