Definición
La sociedad del rendimiento (Müdigkeitsgesellschaft en la formulación original alemana, más literalmente “sociedad del cansancio”) constituye el diagnóstico epocal central que Byung-Chul Han despliega en el ensayo breve La sociedad del cansancio (Müdigkeitsgesellschaft, 2010), obra que catapultó al filósofo surcoreano radicado en Berlín al panorama filosófico internacional y que ha sido complementada por La sociedad de la transparencia (2012), Psicopolítica (2014) y La expulsión de lo distinto (2016). La tesis fundamental sostiene que las sociedades del siglo XXI han dejado atrás el paradigma disciplinario descrito por Michel Foucault en Vigilar y castigar (Surveiller et punir, 1975) para transitar hacia un nuevo régimen: el paradigma del rendimiento (Leistung).
La sociedad disciplinaria operaba mediante prohibiciones, muros, murallas, instituciones cerradas —hospital, prisión, cuartel, fábrica, escuela—; producía sujetos obedientes mediante la negatividad del deber (no debes, no puedes). Su enfermedad emblemática era la neurosis, engendrada por la represión. La sociedad del rendimiento, en cambio, opera mediante la positividad ilimitada del poder (sí puedes, yes we can): ya no hay amos externos ni instituciones coercitivas visibles, porque cada sujeto se ha convertido en amo y esclavo de sí mismo, en empresario de sí, en explotador voluntario. La libertad prometida es, para Han, coartada de una autoexplotación mucho más eficiente que la explotación heterónoma clásica, porque prescinde de resistencia: nadie se rebela contra sí mismo.
Las patologías características cambian correlativamente: donde la sociedad disciplinaria producía neurosis, histeria y esquizofrenia, la sociedad del rendimiento produce depresión, síndrome de burnout, trastorno por déficit de atención con hiperactividad y trastornos borderline. No enferma la coacción sino el exceso de positividad, la imposibilidad de decir no, la incapacidad de detener la producción. El cansancio deviene fatiga infinita del yo agotado por sí mismo.
Han combina en su diagnóstico herencias diversas: Foucault (biopolítica), Heidegger (crítica de la técnica), Baudrillard (transparencia), Ehrenberg (La fatiga de ser uno mismo, 1998), la tradición ascética taoísta y budista, y una fenomenología del cuidado del otro que remite a Levinas. Su estilo breve, aforístico y culturalmente denso ha ejercido considerable influencia en el debate público en habla hispana y alemana, aunque también ha recibido críticas por reiterativo, generalizador y débilmente empírico. El concepto resulta operativo para pensar la salud mental contemporánea, la cultura de la productividad, la economía de la atención y la ideología del emprendimiento personal.