Definición
La vida precaria, categoría que Judith Butler elabora en Vida precaria. El poder del duelo y la violencia (Precarious Life, 2004), publicado en respuesta a los ataques del 11 de septiembre de 2001 y a las guerras subsiguientes, y prolongada en Marcos de guerra (Frames of War, 2009), designa una condición ontológica compartida de vulnerabilidad de todo cuerpo viviente frente a los otros, condición que sin embargo se distribuye socialmente de manera desigual y produce, por consiguiente, jerarquías políticas de reconocibilidad y de duelo. Butler articula dos niveles conceptuales que conviene distinguir. En un primer nivel ontológico, la precariedad designa la exposición constitutiva del cuerpo humano a la dependencia respecto de otros cuerpos, a la necesidad de alimento, refugio y cuidado, y a la posibilidad siempre presente de ser dañado, herido o aniquilado por la acción de otros. Nadie escapa a esta condición, puesto que somos ex-sistentes en el sentido literal del término, esto es, seres arrojados fuera de nosotros mismos y expuestos al otro desde antes de toda decisión soberana sobre nuestra existencia. En un segundo nivel político, la precaridad designa la distribución diferencial de esta vulnerabilidad ontológica en función de marcos normativos que producen ciertas vidas como merecedoras de protección, cuidado y duelo, mientras que otras aparecen como abyectas, prescindibles o directamente invisibles. Estos marcos operan mediante dispositivos mediáticos, jurídicos, militares y discursivos que hacen aparecer a los propios muertos como pérdidas humanas dolorosas y a los muertos del enemigo como daños colaterales, cifras estadísticas o ni siquiera dignos de mención. La categoría permite a Butler articular una crítica ético-política de las guerras contemporáneas y de las políticas migratorias, así como fundar una perspectiva feminista y queer que reconoce la vulnerabilidad no como debilidad a superar sino como condición constitutiva desde la cual se puede pensar una comunidad ética de reconocimiento recíproco. La vida precaria funda por tanto la exigencia de reconstruir los marcos normativos de modo que todas las vidas sean reconocibles como vidas y por consiguiente llorables cuando se pierden.