Rango temporal

Del año 235 al año 284.

Contexto social

La sociedad romana atraviesa la mayor conmoción demográfica y económica desde la peste antonina. La llamada peste de Cipriano, probablemente una viruela hemorrágica o una fiebre pandémica, azota el Imperio entre 249 y 262 y mata a decenas de miles semanales en Roma, según el testimonio de Cipriano de Cartago. Las ciudades pierden población y contraen su perímetro amurallado; muchas se rodean por primera vez de murallas defensivas, síntoma inconfundible de inseguridad estructural. Aureliano ordena hacia 271 la construcción de las Murallas Aurelianas de Roma, primer cinturón defensivo desde el legendario Servio Tulio. La devaluación monetaria alcanza proporciones inauditas: el antoniniano de plata pasa de contener el 40 por ciento de metal precioso al 5 por ciento hacia 270. La inflación arruina a las clases medias y transforma la economía en trueque parcial. El colonato adscribe cada vez más campesinos a la tierra por deudas o por edictos. Los pueblos germánicos, alamanes, francos, godos, sármatas, presionan las fronteras del Rin, el Danubio y el Mar Negro, con incursiones que llegan hasta el norte de Italia (los alamanes en 260 y 271) y a Atenas (los hérulos saquean la ciudad en 267). Los sasánidas asolan Siria y Anatolia, capturan Antioquía en 253 y luego a Valeriano en 260. La sociedad vive en tensión permanente. Las persecuciones anticristianas de Decio en 250, Valeriano entre 257 y 260, y Diocleciano al final del período, obligan a las comunidades cristianas a definir criterios sobre los lapsi, los que apostataron bajo tortura, generando debates fundacionales sobre la disciplina eclesiástica y el perdón. El cristianismo, pese a la persecución, crece exponencialmente: se estima que hacia 300 alcanza entre el cinco y el diez por ciento de la población imperial.

Contexto político

Al asesinato de Alejandro Severo en 235 le sigue el período llamado por los historiadores modernos “anarquía militar” o Crisis del siglo III. Entre 235 y 284, más de cincuenta hombres reclaman el título imperial; la mayoría gobierna meses o pocos años; casi todos son asesinados. Los emperadores emergen de los ejércitos provinciales: Maximino el Tracio, Filipo el Árabe, Decio, Galo, Valeriano, Galieno, Claudio el Gótico, Aureliano, Tácito, Probo, Caro, Numeriano, Carino. En 260 Valeriano es capturado por Sapor I de Persia y muere en cautiverio, humillación sin precedentes. El Imperio se fractura de facto en tres pedazos: el Imperio Galo con Póstumo, Victorino, Tétrico, entre 260 y 274, controlando Galia, Britania e Hispania; el Imperio de Palmira con Odenato y su viuda Zenobia entre 260 y 272, controlando Siria, Egipto y Asia Menor; y el núcleo central controlado por los emperadores legítimos. Aureliano, entre 270 y 275, logra la reunificación derrotando a Palmira en 272 y al Imperio Galo en 274. Muere asesinado por sus oficiales en 275. Tras algunos años más de inestabilidad, Diocleciano asciende en 284 y consuma la restauración imperial con reformas administrativas, militares, fiscales y monetarias que darán a Roma otro siglo largo de vida. Fuera del Imperio, los sasánidas consolidan su hegemonía persa; las tribus godas se organizan como confederaciones militares en la estepa póntica; en China, el periodo de los Tres Reinos se prolonga hasta la unificación Jin en 280.

Contexto científico y técnico

La producción científica prácticamente se paraliza durante estas décadas de caos. Las escuelas alejandrinas persisten pero producen sobre todo compilaciones y comentarios, no descubrimientos. Los conocimientos técnicos se conservan por la práctica ingenieril de las legiones que siguen construyendo caminos, campamentos, murallas y flotas fluviales. La reforma monetaria de Aureliano en 274 intenta restaurar la fiabilidad del sistema, sin éxito duradero. La medicina galenica se difunde como corpus canónico. La alquimia hermética se desarrolla con Zósimo de Panópolis, que sistematiza técnicas de destilación, sublimación y transmutación de metales, aunque más en clave espiritual que como química experimental. Los tratados astrológicos de Vetio Valente se compilan hacia esta época. La cartografía tardorromana produce el itinerario de Antonino, guía de calzadas imperiales. En la agricultura, el colonato sustituye progresivamente al latifundio esclavista clásico. La demografía en descenso reduce el trabajo disponible y refuerza la adscripción del campesinado a la tierra, con consecuencias estructurales para el sistema económico tardoantiguo.

Pensamiento predominante

El pensamiento filosófico de la crisis es el neoplatonismo que Plotino desarrolla en Roma entre 244 y 270 y que Porfirio de Tiro sistematiza en las Enéadas hacia 300. El sistema plotiniano ofrece a las élites cultas del Imperio en descomposición un refugio metafísico donde la contemplación filosófica permite ascender del mundo sensible atormentado hacia la unidad inefable. La procesión ontológica del Uno al Nous al Alma al mundo material, y el retorno reflexivo del alma humana hacia su origen divino, articulan una espiritualidad filosófica que puede ejercerse en cualquier circunstancia externa. Es un estoicismo profundizado y transfigurado en clave contemplativa. Junto al neoplatonismo se despliegan las teologías cristianas rivales: Cipriano de Cartago define en 251, tras la persecución de Decio, la unidad episcopal y la disciplina penitencial para los lapsi; Novaciano rompe con Cornelio de Roma sobre esta misma cuestión y funda una iglesia rigorista. Orígenes muere hacia 254 tras sufrir torturas bajo Decio, pero su obra sistemática sigue inspirando a los orígenes de la teología especulativa. Metodio de Olimpo escribe contra Orígenes al final del siglo. El maniqueísmo, fundado por Mani en 240 y difundido rápidamente por el Imperio persa y romano, ofrece una cosmología dualista donde luz y tinieblas combaten desde la eternidad. Los cultos mistéricos alcanzan su cumbre: Mitra, Isis, Cibeles, Serapis compiten con el cristianismo por las almas de un Imperio angustiado. El emperador Aureliano en 274 instituye el culto del Sol Invicto como religión unificadora estatal, anticipando la solución constantiniana. El pensamiento intelectual dominante da por sentado que la salvación es asunto personal y ultraterreno, que este mundo es contingencia amenazadora y que la razón filosófica debe abrirse a la revelación religiosa.

Eventos clave

  • 235: Asesinato de Alejandro Severo; comienza la anarquía militar.
  • 249-262: Peste de Cipriano.
  • 250: Persecución de Decio contra los cristianos.
  • 251: Cipriano de Cartago define la disciplina de los lapsi.
  • 253: Los sasánidas saquean Antioquía.
  • c. 254: Muere Orígenes por secuelas de tortura.
  • 257-260: Persecución de Valeriano.
  • 260: Sapor I captura al emperador Valeriano.
  • 260-274: Imperio Galo secesionista.
  • 267: Los hérulos saquean Atenas.
  • 267-272: Imperio de Palmira bajo Zenobia.
  • c. 270: Muere Plotino.
  • 271: Comienzan las Murallas Aurelianas de Roma.
  • 272: Aureliano derrota a Zenobia.
  • 274: Culto del Sol Invicto y reforma monetaria de Aureliano.
  • 284: Diocleciano asciende al trono.

Pensadores centrales

Plotino, Porfirio, Cipriano, Orígenes, Mani son las voces del período pero no figuran todavía en el corpus.

Obras del período

Rupturas y transiciones

La restauración de Diocleciano a partir de 284, con la reforma tetrárquica, la reorganización provincial, el edicto de precios de 301 y la última gran persecución anticristiana en 303, cierra materialmente la crisis. La conversión de Constantino en 312 y el edicto de Milán en 313 transforman radicalmente el panorama religioso e intelectual: el cristianismo pasa de perseguido a tolerado y luego a favorecido, y en 380 Teodosio lo declarará religión oficial. La era patrística tardía, con Ambrosio, Jerónimo, Agustín y los capadocios, articulará la primera gran síntesis teológica cristiana.

Ver también