Definición

La categoría de configuración cultural o pattern of culture constituye la contribución fundamental de la antropóloga estadounidense Ruth Benedict a la escuela culturalista norteamericana derivada de Franz Boas, y aparece sistemáticamente expuesta en su obra más célebre, Patterns of Culture (1934), traducida al castellano como El hombre y la cultura y como Configuraciones culturales. La obra ejerció una influencia considerable en la antropología, la psicología social, la crítica cultural y la difusión pública del pensamiento antropológico en la primera mitad del siglo XX, siendo uno de los libros de antropología más vendidos de todos los tiempos.

Benedict sostiene que cada cultura no es una mera colección heterogénea de rasgos, técnicas, mitos e instituciones acumulados históricamente, sino que posee una configuración integradora, una gestalt global que confiere sentido, coherencia y orientación específica al conjunto. Esta configuración funciona análogamente al carácter en la psicología individual: como las personas seleccionan y jerarquizan rasgos particulares entre un repertorio potencialmente amplio, cada cultura selecciona ciertos temperamentos, ciertos valores, ciertas emociones, ciertas prácticas de una gama humanamente disponible y los organiza en torno a un ethos característico. Los rasgos individuales sólo se comprenden en relación con la configuración total; extraerlos del conjunto y compararlos aisladamente conduce a distorsiones interpretativas.

Benedict ilustra la tesis con tres estudios de caso etnográficos ordenados según categorías tomadas explícitamente de la contraposición nietzscheana entre lo apolíneo y lo dionisíaco desarrollada en El nacimiento de la tragedia (1872), a la que Benedict añade una categoría propia para acomodar el tercer caso. Los indios Zuñi del suroeste norteamericano ejemplifican la configuración apolínea: mesura, ritualismo comunitario, evitación del exceso emocional, integración social armónica, desconfianza del liderazgo carismático. Los Kwakiutl de la costa noroeste (Columbia Británica) ejemplifican la configuración dionisíaca: búsqueda del éxtasis, competencia agonística, gasto ostentoso, potlach, ambición individual. Los Dobu de Melanesia ejemplifican una configuración paranoide: sospecha generalizada, hechicería cotidiana, hostilidad interpersonal como norma, riqueza obtenida mediante manipulación mágica del otro.

La consecuencia teórica y ética que Benedict extrae es una versión temprana del relativismo cultural: no existe una naturaleza humana única de la que las culturas serían realizaciones parciales, sino diferentes selecciones legítimas dentro del espectro humano posible. Cada configuración establece internamente qué cuenta como normalidad y qué como desviación; los comportamientos considerados patológicos en una cultura pueden ser valorados en otra. La tesis anticipa los debates contemporáneos sobre normalidad, desviación y patologización cultural.

Las críticas al planteamiento benedictiano han sido persistentes: acusaciones de esencialismo cultural (tratar la cultura como bloque homogéneo desconociendo la variación interna), de reduccionismo psicológico (aplicar categorías individuales a colectividades), y de exotización comparativa. Aun así, la noción de pattern siguió operativa en el estudio del carácter nacional (Benedict misma la aplicó a Japón durante la Segunda Guerra Mundial en El crisantemo y la espada, 1946) y en la antropología psicológica posterior.

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