Definición
La fórmula latina esse est percipi (ser es ser percibido) constituye el axioma metafísico central del inmaterialismo desarrollado por el filósofo y obispo anglicano irlandés George Berkeley en sus obras fundamentales Tratado sobre los principios del conocimiento humano (A Treatise Concerning the Principles of Human Knowledge, 1710) y los Tres diálogos entre Hilas y Filonús (Three Dialogues between Hylas and Philonous, 1713). Berkeley, en radicalización crítica del empirismo lockeano y en polémica explícita con las consecuencias escépticas y materialistas que él veía derivarse del sistema de Locke, argumenta que la distinción entre cualidades primarias objetivas (extensión, figura, movimiento, número) presuntamente inherentes a los cuerpos mismos y cualidades secundarias subjetivas (color, sonido, sabor, olor, tacto) dependientes del percipiente, distinción sobre la que se apoyaba tanto la fisica moderna cartesiana como la epistemología lockeana, no puede sostenerse rigurosamente. Todas las cualidades sensibles, sostiene Berkeley, son igualmente inseparables de la experiencia perceptiva, y la extensión no puede darse jamás sin color, ni el movimiento sin percepción sensible, de modo que las cualidades primarias son tan dependientes del percipiente como las secundarias. Berkeley extrae la consecuencia radical: la materia entendida como sustrato inerte, incognoscible y existente independientemente de toda percepción es una noción vacía, contradictoria e inútil que debe ser eliminada del edificio filosófico. Ser (para las cosas sensibles) es ser percibido o ser percipiente; sólo existen mentes y sus ideas. Este inmaterialismo no equivale sin embargo al solipsismo escéptico: cuando ningún sujeto humano percibe un árbol, este sigue existiendo porque es percibido por la mente infinita de Dios, cuya percepción constante sostiene la persistencia del mundo sensible. La categoría permite a Berkeley conjurar simultáneamente el escepticismo (todo lo real es directamente perceptible), el ateísmo (Dios opera como fundamento constante de la percepción) y el materialismo mecanicista que él consideraba enemigo del cristianismo. Su tesis provocó respuestas influyentes en Hume, Kant y toda la tradición idealista posterior, y sigue operando como referencia obligada en las discusiones contemporáneas sobre realismo, representacionalismo y filosofía de la percepción.