Definición
En la obra de Bolívar Echeverría, particularmente en La modernidad de lo barroco (1998) y en los ensayos reunidos en Modernidad y blanquitud (2010), la noción de mestizaje cultural se distancia de manera explícita del uso ideológico latinoamericanista clásico, que veía en la mezcla biológica y cultural el fundamento identitario de una raza cósmica o de una nación heterogénea. Echeverría reelabora el término dentro de una teoría materialista de la cultura que articula el marxismo con la fenomenología de Husserl y con el vitalismo semiótico, y lo redefine como codigofagia: un proceso mediante el cual un código cultural, para poder sobrevivir bajo las condiciones catastróficas de la conquista y de la instauración del capitalismo colonial, devora al código dominante y lo reformula desde dentro, produciendo una síntesis inestable donde el código subordinado persiste bajo la apariencia del código hegemónico. El mestizaje cultural americano no es, así, una hibridación pacífica ni una suma de aportes, sino una operación de resistencia y de simulación que caracteriza al ethos barroco: los pueblos originarios, forzados a habitar la modernidad europea que los negaba, se apropiaron de sus formas —el catolicismo tridentino, la lengua castellana, las técnicas artesanales europeas— y las rehicieron desde un fundamento semiótico distinto. Este proceso configura una modernidad alternativa, la modernidad barroca, que compite dentro del capitalismo con los ethos realista, romántico y clásico identificados por Echeverría. La categoría posee así una densidad histórica precisa y una función crítica: permite pensar América Latina como laboratorio de una modernidad no europea sin caer en el esencialismo identitario ni en la celebración multicultural del sincretismo.