Definición
La distinción entre las dos palabras primordiales Yo-Tú (Ich-Du) y Yo-Ello (Ich-Es) constituye el eje arquitectónico del pensamiento dialógico de Martin Buber, formulado con densidad poético-filosófica en el breve tratado Yo y Tú (Ich und Du, 1923), una de las obras más influyentes de la filosofía religiosa y de la fenomenología del vínculo en el siglo XX. Buber, filósofo judío austríaco formado en la tradición jasídica y en el pensamiento místico ashkenazi, elabora una ontología relacional que rompe con las concepciones del sujeto autoreferente heredadas del cartesianismo y del idealismo alemán.
La tesis inicial y estructurante sostiene que el ser humano no tiene un solo modo de existir sino dos modos fundamentales que él llama palabras primordiales (Grundworte). Cada palabra primordial es en sí una unidad no descomponible en sus términos aislados: no existe primero un Yo autoconsciente separado que luego se relacione con un Tú o con un Ello, sino que el Yo se constituye siempre en y por su relación con lo otro, y adopta modalidades diferentes según sea la palabra primordial que dice.
La palabra primordial Yo-Ello configura el modo de existencia en el que el Yo se relaciona con las cosas —incluidas otras personas tratadas como cosas— como con objetos disponibles para su conocimiento, uso, manipulación o disfrute. En esta modalidad, el Ello puede clasificarse, medirse, describirse, poseerse, consumirse; queda inscrito en la trama de causalidades, comparaciones y utilidades que estructuran el mundo objetivo. La palabra Yo-Ello es indispensable para la vida práctica y científica: sin ella no habría técnica, no habría ciencia, no habría economía, no habría organización social funcional. Buber no la denuncia como esencialmente maligna; reconoce su necesidad y su lugar apropiado. La denuncia surge cuando el Yo-Ello coloniza toda la existencia y expulsa la otra modalidad fundamental.
La palabra primordial Yo-Tú configura un modo enteramente distinto de existencia. En el encuentro Yo-Tú, el otro no aparece como objeto clasificable, medible, útil ni disfrutable; aparece como presencia total, como sujeto en su unicidad irreductible, como interlocutor que me interpela desde su libertad. El Tú no es parte del mundo objetivo: no ocupa lugar entre las cosas ni admite comparación ni pertenece a categorías. En el encuentro Yo-Tú se cumple lo que Buber llama la esfera del entre (das Zwischen), realidad ontológica de la relación misma que ni pertenece exclusivamente al Yo ni exclusivamente al Tú sino que emerge entre ambos como espacio irreductible.
Los encuentros Yo-Tú son característicamente breves, no permanentes; el Tú tiende a convertirse rápidamente en Ello cuando el momento pleno de encuentro cede a la reflexión, a la categorización, al uso, o simplemente al transcurrir del tiempo cotidiano. La vida humana oscila entre ambas modalidades sin que sea posible instalarse definitivamente en la Yo-Tú. La sabiduría vital consiste no en eliminar el Yo-Ello —tarea imposible— sino en conservar la disponibilidad al encuentro Yo-Tú y en no reducir la totalidad de la existencia al mundo objetual.
Buber extiende la dialéctica al ámbito religioso: el Tú eterno —Dios en su lectura teológica— sólo puede encontrarse en la modalidad Yo-Tú, jamás como objeto de conocimiento teológico ni como cosa entre las cosas. Toda teología positiva que trata a Dios como Ello traiciona la posibilidad misma del encuentro religioso auténtico. Cada encuentro Yo-Tú entre seres humanos participa, según Buber, de la orientación hacia el Tú eterno: en el rostro del otro concreto se anuncia la presencia del absoluto que sostiene el ser mismo.
La influencia del pensamiento buberiano ha sido considerable en la fenomenología del vínculo (Levinas, aunque con distancias críticas notables), en la teología dialogal cristiana (Ebner, Rosenzweig), en el humanismo psicológico (Rogers, quien lo cita explícitamente como raíz de su terapia centrada en la persona), en la pedagogía dialógica (Freire) y en la ética contemporánea del reconocimiento.